lunes, 12 de febrero de 2007

Sobre el secreto profesional

La verdad es que no sé si la carrera de Periodismo vale para mucho. Viendo lo que hay ahora mismo en televisión, más bien para poco, aunque entraríamos en la discusión de si esa gente de boca larga, corazón escaso y menos cabeza son periodistas. En cualquier caso, de vez en cuando me vienen recuerdos de la carrera. Y no me refiero a las visitas a la cafetería o a la campa, sino a detalles académicos.

Como el off the record, técnica que yo definiría en lenguaje llano y sencillo como: "alguien te cuenta una cosa, pero te requiere que no seas un cabrón y lo vayas largando por ahí". Esa cosa puede ser algo muy gordo o una soberana chorrada, pero se supone que no puedes divulgarla para no meter en problemas al que te ha cotilleado el asunto.

A veces hay gente que por los seis años que llevo con el fanzine, y mis diferentes avatares radiofónicos, se cree que tengo muchos e importantes contactos.Vamos, que descuelgo el teléfono y puedo saber si este u otro grupo va a hacer tal o cual cosa.

Y no, no es así. Y de hecho, me gusta que no sea así. Lo primero, porque guardo secretos, pero me cuesta horrores, no me va. Lo segundo, porque prefiero saber lo que pasa cuando pasa, y no infinidad de detalles que luego pueden concretarse... o no. Y lo tercero, porque aún me gusta sorprenderme con las cosas que suceden a mi alrededor, y no estar avisado de mucho tiempo antes.

De hecho, lo que me gusta de mi situación es que cuando alguien suele contarme cosas, suele hacerlo como amigo o amiga, no en plan: "que sepas que estoy haciendo esto, pero no lo cuentes aún porque bla bla blá", sino: "tío, me hace mucha ilusión decirte que nuestro próximo proyecto es..."

Me gusta que Mariano o Quique de Distritocatorce me digan cómo les va todo (qué pedazo grupo, y que buena gente son), que Ainara Legardon haga lo propio (aunque hace mucho que no charlamos, se la echa de menos), recibir de tanto en tanto un mail de Ainhoa Tilve (qué majica) o Andrea Blanco de DRO, robarle unos minutos en el messenger al simpático de Santi Rex (visitad su blog, es mi inspiración para éste)... hablar desde un plano más personal que profesional.

¿Que a qué viene todo este discursito? Pues a que sé algo que no puedo contar, algo que de confirmarse sería gordo y me transmitiría una sensación agridulce. Como en breve podré decir más, ahí os lo dejó caer. Si me estás leyendo, gracias por la información. Aunque odio los off the record...

Los deberes para el fin de semana se han quedado en parte en agua de borrajas. Seré positivo y diré que escuché el disco de Sweet Oblivion y es una pasada, ya le he mandado el cuestionario a Alfonso Arana porque les dedicaré un par de páginas en el ORPHEO de marzo. Y también me leí de un tirón el libro de Conversaciones con Bono. Muy, muy bueno. A ver si estos días os puedo hablar un poco más sobre él.

Buen momento para irse a descansar. Sed buenos y buenas.

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