domingo, 18 de marzo de 2007

De bajón

La verdad es que ya estoy mayor para según qué cosas, pero ayer me fue imposible no ver el partido del Athletic y salir del bar como si me hubiera pasado un tanque por encima. Como más delgado de lo que estoy no me hubiera dejado, este símil vale para comentar que abandoné el local hecho polvo. Yo soy de esas personas que cuando está triste, seria, encabronada o depre se le nota pero bien, porque salvando las distancias (muchas) soy algo Zapatero en el sentido de que suelo intentar acompañar mi semblante con una sonrisa. No a lo Joker o Mr.Bean, como el personaje antes citado, pero sí más o menos amplia.

Así que cuando estoy de bajón, como ayer, se me ve a mil leguas. Lo cierto es que la situación fue un tanto rocambolesca. Imaginaos saliendo de un bar con tu pareja, cara agilipollado, mirada ausente, ojos casi enjuagados en lágrimas y las calles casi vacías. De repente, se te empiezan a unir cientos de personas con el mismo careto que tú (bueno, la misma expresión, porque los hay más guapos y más feos, todo hay que decirlo). Gente que no habla casi. Y si rompe el silencio, murmura. Así era a grandes rasgos Bilbao anoche a eso de las doce de la noche.

Para los no puestos en el mundo del futbol, deciros que partidos como los de ayer son como para intentar aficionar a alguien al cine poniéndole doce horas ininterrumpidas de películas de Steven Seagal. Una provocación, vamos. Y como lo de ayer el Athletic lo lleva repitiendo dos años, el grado de desilusión y a la vez resignación es mayúsculo. Algo semejante a lo de la venta de entradas de los bolos de Héroes: lo del día uno fue tan lamentable que uno ya se cura de espantos. Bueno, casi.

Y mi teoría, a diferencia de la mayor parte de los aficionados rojiblancos, no es que los jugadores sean apáticos, pasen de todo y no se estén dejando lo que tú y yo sabemos. No, para mí es más simple e inquietante. (Casi) todos están haciendo lo que pueden. Lo único que pasa es que el 80 por ciento de ellos son malos, muy muy malos, ni siquiera de segunda o segunda B. Y estando como está la liga, tener quince jugadores que ni fu ni fa en tu plantilla es seducir al descenso. En eso estamos.

Perdón por el speech. Ya estoy más desahogado, como dijo Rocco en uno de sus filmes. Vayamos con otro tema.

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